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Aquí voy a escribir a partir de ahora.

La vuelta

Ahora vuelvo a casa.

Recorro las calles hasta encontrar el Parkjazz que a estas horas está semivacío. Cruzo de acera y me adentro acomodándome en la barra. Pido un café y, mientras miro al camarero, me doy cuenta que ya no están los que antiguamente me sirvieron copas a altas horas de la noche. Apoyando mi codo en el mostrador, enciendo mi último Gauloises pensando en la promesa de dejar de fumar. Una gran estupidez olvidar mi único vicio agradable a día de hoy.

Miro alrededor y detengo la mirada en nuestro rincón, no sé por que siempre pensé que era más oscuro. Con una mano sujeto la taza y me dirijo al lugar. Me siento comenzando a rememorar viejos besos, antiguas caricias. Bajo la vista observando qué, aún en los asientos de madera, se puede leer con cierta dificultad nuestros nombres rodeados de inscripciones de otros desconocidos amantes. Recorro con mi dedo el surco que producimos al escribirlos y rapto de mi mente tu risa de aquel momento, incluso llego a tener, por un instante, el sabor de tus labios.

Me despierta aquella canción de jazz, la misma que se oía aquella tarde cuando te hablé de mi lucha, de aquella estúpida revolución. No puedo olvidar cómo me replicaste con aquel "tú y tus locuras". Reconozco que lo peor apareció después, cuando te pedí que me acompañaras, que dejaras a un lado todo y vinieses conmigo, el silencio de tu respuesta fue un trueno en mis oídos. Tardé dos días en irme y nunca pude despedirme.

Hoy, después de 5 años, he descubierto el final de mi horizonte, recojo mi brújula que marca el sur, mi saco de desilusiones, mis botas de esparto y los borrones de mis cuadernos para regresar a esta loca ciudad. Buscarte para decirte que mi verdadera revolución y mi verdadera lucha, eras tú; sólo tú.

La Iglesia y todo lo demás

La iglesia roja.

No me gusta ese nombre que se le ha dado a la iglesia de San Carlos Borromeo (Entrevías), yo la llamaría la Iglesia. Punto; sin darle más calificativos.

La iglesia conlleva muchas más cosas que las misas, en muy pocas se pueden ver a los párrocos ir a comprar el pan y compartirlo, recibir a toxicómanos y ofrecerles ayuda o dar la homilía con el bollo que una señora ha elaborado con sus manos. Eso es ser cercano, es ser lo que Jesús proclamaba, acercarse a la gente, compartir y ayudar. Uno, que de iglesias sólo bodas y comuniones, piensa en lo surrealista del asunto. Resulta que hay unas normas estrictas, unas hostias estandarizadas y unos cultos meticulosamente estudiados. Se me hace raro.

Hace poco tuve una charla con un cura "amigo", tomando unas cervezas (no doy su nombre no vaya a venir algún arzobispo y le excomulgue por tomar cervezas con el populacho) y le comenté lo paradójico que se me hacía estar bendiciendo el pan y la sangre de Cristo a la vez que un feligrés te pasaba el cestillo. Unían un acto tan respetuoso con algo tan materialista como es el dinero. Parece ser que eso es una norma, debe ser que eso esta bien y bendecir un trozo de bollo y repartirlo no es nada ético.

Les invito a que imaginen la cena de Jesús. Cierren sus los ojos y vean como él esta poniendo las manos sobre un pan con medidas y ancho estándar, traído de la panificadora industrial "Abrahanes S.A." con la que Jesús tiene firmado un contrato en exclusiva, cerca del mismo una copa de oro 14 K. con vino de la Ribera del Duero y de la marca "Viñas Pacua". En el momento que impone las manos sobre el pan, el apóstol San Lucas se levanta llevando consigo un cesto de mimbre, mientras su maestro esta dando la bendición a la comida, Lucas recoge dinero. Los demás apóstoles no prestan atención, sólo buscan monedas dentro de sus bolsas. A que suena utópico, parece inimaginable, pero es lo que hoy en día pasa.

El señor Rouco Varela, acostumbrado a las Iglesias de Chamberí, Goya o a la de Serrano, no sabe lo que realmente pasa en La Ventilla, El Pozo o en este caso, Entrevías. Algunos curas de esas y otras parroquias de barrios de clase "media" son los que en verdad conocen los problemas de la gente corriente, no conocen nada de banquetes oficiales en la casa de correos ni bautizos en pilas reales. Ellos deberían de ser los que llevarán la voz cantante, que transmitieran los problemas reales a las altas esferas eclesiásticas (marginación, pobreza, inmigración, analfabetización, etc..), de esta manera no perderían el tiempo creando los 10 mandamientos para la conducción del cristiano (eso se merece otra reflexión aparte) o metiéndose en con qué se realiza la liturgia.

Señores obispos, arzobispos y demás superiores del clérigo, a la que sumo algunos curas de barrio, lean de nuevo la Biblia y reflexionen en la vida que llevan, seguramente apenas se parezca a la que Jesús proclamaba. Incluso, pensandolo bien, atraigan a más personas a sus oficios que metiéndose en temas difusos e inocuos.

Opinión con Saramago

El pasado 14 de Junio el gran escritor José Saramago, para mí un gigante dentro del olimpo de los escritores, dió una conferencia dentro de las jornadas del ciclo "Lecciones y maestros".

Hizo un repaso a la actualidad con frases como "El mundo lo dirigen organismos que no son democráticos, como el Fondo Monetario Internacional , el Banco Mundial o la Organización Mundial de Comercio", esto lo estamos viviendo con las constantes y elevadas subidas de los tipos de interés del Banco Europeo y que afectan al equilibrio económico de las familias sin importar el índice de endeudamiento de los españoles, ya de por si altísimo. Aunque "todos sabemos que vivimos bajo una plutocracia: son los ricos los que gobiernan", comentó Saramago. Desde mi punto de vista sabemos quién gobierna el país, ya que te invitan a ello en cada votación siendo esta la única participación del pueblo, pero ¿quienes mueven los hilos de sus decisiones?.

Lo estamos viendo en los casos de corrupción en pequeños ayuntamientos. Pedanías, pueblos o ciudades, son mercaderías que ofrecen sus servicios al mejor postor sin importar el bienestar u opinión del ciudadano. Dirigentes que un día, en una votación "democrática", le puso en un sillón de cuero negro con firma y decisión.

Saramago también afirmó respecto a esto que "es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan, y no hacemos nada por contrarrestarlos, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos". Quizás añadiría una nota sobrecogedora: en ciudades o comunidades que sus gobernantes están en el ojo de la justicia, de nuevo han salido reelegidos, ¿quizás ya tenemos lo que nos merecemos?.

Saramago, de 84 años, apenas deja indiferente a las personas que lo leen o escuchan, cada frase pronunciada por él son reflexiones a voz en grito. Los que nos declaramos de izquierda le oímos detenidamente comentarios como los siguientes "la izquierda, cuando dice que se acerca al centro, en realidad lo que hace es acercarse a la derecha". Y me hace pensar en ese centro, lleno de centristas de derecha y de izquierda, cuando uno quiere camuflar sus ideas y darlas un matiz más moderado afirma que son ideas centristas. La derecha, cuando ofrece un ley con ciertas pinceladas sociales, entonces se apuntan al centro (explicando que dentro del centro, están a la derecha) y la izquierda, cuando acuerda subidas de impuestos o rebajan las libertades sociales y trabajadoras, es cuando dicen estar tomando medidas centristas (aclarando también que dentro del centro, ellos se sitúan a la izquierda). En el centro cabe todo.

Saramago dejó claro su pesimismo asegurando que ya "no queda mucho tiempo" para tratar de cambiar el mundo: "estamos llegando al final de una civilización y se presentan tiempos de oscuridad, el fascismo puede regresar". Por eso "hay que hacer algo", en un mundo donde "el engaño es el rey de la tierra", invitó a los ciudadanos "a perder la paciencia" para cambiar la situación. Quizás razón no le falte, aunque viendo las elecciones de mayo en España y con el porcentaje de abstención (hubo un 36.22%) que se produjo, esa pequeña ciudadanía este despertando de su letargo y reivindicando un sitio legítimo dentro del marco político.

Fuera de nuestras fronteras la situación es más crítica y la gobernabilidad es cosa de los organismos anteriormente nombrados, a nosotros sólo nos queda alzar nuestras voces y concienciarnos sobre la posibilidad de otro mundo posible, negándonos a la dominación de ciertos regímenes impuestos por las leyes del mercado, y que anulan nuestro poder de librepensamientos. Difícil tarea encauzar un mundo dirigido desde un salón, rico en detalles de oro, y manipulado por un grupo de personas con nombre de pieza de ajedrez; G8 (caballo negro u oscuro).

Porque otro mundo es posible y Saramago invita a ello.

Las nuevas tecnologías

Acabo de comprar un gps y me siento culpable de no volver a perderme más, esa sensación de caos en la ciudad no volverá a pasarme. Con todas las nuevas tecnologías no sé si cambiaremos el mundo pero lo que sí nos hacen es ser más viejos viejos. Antes decíamos que nuestros hijos nos hacían mayores, ahora es la play, la wii o el sms los que nos van recordando el paso de los años. Por más interés que se ponga en estar al tanto de las últimas modas tecnológicas siempre, un chaval más joven y más despierto, lo tendrá ya anticuado e irá tres pasos por delante.

Comienzas a ver todo con otros ojos, alguien una vez escribió que ya estas empezando a ser mayor cuando comienzas a parecerte a tu padre. Recapacitas y comienzas a pensar como, ahora, las resacas duelen durante varios días, cosa imposible hace años, aunque hoy en día reconoces que ahora "sabes beber y mear". Haciendo deporte un pipiolo te pasa corriendo y tú, incrédulo, crees que en este momento "corres con cabeza; dosificando". Quizás ves al típico musculitos con espinillas y, observándote en el cristal oscuro del metro, afirmas que "desarrollas el cerebro y no el cuerpo". O te das cuentas que tus conciertos ya no son de pie y cerca del escenario, ahora son sentados y numerados pero eso quiere decir que son más "íntimos". También ves con otros ojos la revista interviú y, si la compras, es "por los reportajes de investigación".

Bueno, que vamos teniendo más conocimiento, añada, intuición, sabiduría, responsabilidad, destreza, lucidez, más.... ¡más años, carajo !.

Una tarde, jugando durante cuatro horas con mi sobrino a la play, acabe sudando y con un dolor intenso en el dedo más ancho de la mano derecha, apenas ponía doblarlo. Lo peor fue que este familiar llamado Nano, me hundió ganando todas las partidas. Esa misma noche, con el dedo casi en cabestrillo y con el orgullo lleno de tiritas, me di cuenta que estaba mayor.

Eso si, estoy en mi mejor momento.

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